viernes, 21 de enero de 2011

Cayendo en el vacío

El mundo ya no es el mismo. Mi mundo ya no es el mismo. Se ha transformado, ha cambiado. Mis ojos ven y observan la realidad de este cambio, sin embargo, yo sigo sin sentir nada. Ni un gota de sentimiento alguno se manifiesta en las entrañas de mi corazón. Ni un suspiro de tristeza, ni de felicidad. Nada, ni un suspiro. Ni una lágrima. Nada. 
Luego, sólo percibo con dificultad, en lo más profundo de mi ser, la amargura del vacío, de la ausencia de emociones, de la intolerable nada.

Analizando este mundo nunca antes visto, me he percatado que he sido muy ingenua y voluble. Me alegro de haber salido de aquella burbuja en la que me encontraba. Soy libre para descubrir las porquerías y miserias del planeta, así como la ponzoñosa marea de la realidad, que, si bien me ahoga en su toxicidad, me permite ver el panorama en su totalidad con absoluta claridad. 

El mundo es una mierda.

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